martes, 20 de noviembre de 2007

LA BELLEZA INTERNA
Amados hermanos, Yo soy KWAN-YIN.
¿Saben ustedes cómo se templa el acero? ¿Saben ustedes de qué manera el herrero forja el acero hasta hacerlo tomar caprichosas formas y convertirlo en una bella pieza de orfebrería?
Es a través del fuego, de ese fuego transmutador que ablandece el metal hasta hacerlo maniobrable a la voluntad del artista.
¿Saben ustedes cómo es que los diamantes logran esa belleza impecable que multiplica la luz que les llega y que los hace parecer como ojo de Dios observando su Creación? ¿Saben de donde viene esa belleza?. De los cortes precisos que hace el joyero sobre su cuerpo, quitando lo que le sobra y extrayendo esa mística belleza de una piedra que antes crecía de forma.
¿Han observado el trabajo de esos mágicos jardineros de Oriente, que son capaces de transformar un lago de aguas contaminadas rodeado de maleza, en un bellísimo lugar de meditación, con lotos, moldeando de manera intrigante las ramas de los arboles, para sosegar al espíritu y pintar de rosa algo que antes era gris y mustio? ¿Saben ustedes cómo logran este milagro?. Lo hacen, primero, quitando las hierbas, quitando las piedras del camino, limpiando las aguas, pacientemente entrelazando las ramas de los arboles, hasta que poco a poco, esa belleza que antes estaba dentro del jardinero, pueda ser vista por todos.
¿En qué se parece ese jardinero a aquel joyero, o al orfebre que trabaja el metal? En que todos llevan la belleza interna y utilizan sus manos y su voluntad para poderla hacer visible ante los ojos del mundo, son espíritus trabajando a través de las manos, a través de su cuerpo, a lo largo de su vida. Y, ¿que son los problemas, sino precisamente el proceso que el artista, que todos llevan dentro, está haciendo paso a paso, para lograr hacer de sus vidas un jardín de reposo, una joya maravillosa o una obra de arte?
El hombre que vive su vida sin aspiraciones, sin voluntad, es un bello durmiente que desperdicia su tiempo acallando la voz del espíritu, que, desde muy dentro, vive horas de angustia y agonía. La paz espiritual interna se traduce en infatigable actividad externa; el espíritu trabaja desde adentro sin ansiedad, sin dolor, sin impaciencia, sabiendo que cada acción que toma es un paso que da acercarse a la meta que viene visualizando .

KWAN YIN

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